Hoy te quiero decir algo, ya es muy tarde para explicaciones, se que mucho de lo que debiese haber dicho no lo dije, tal ves tenia miedo a tu reacción, no sabia que esperar.

Cuando pequeño a veces me preguntaba que pasaría si el mundo se cayera, si acaso las nubes se quedarían donde están, o también se caerían.

Me hubiese gustado preguntártelo a ti, tal ves me hubieras dicho que las nubes son como los sueños, y que siempre se quedarían ahí. Tal vez me hubieses dicho que nunca podría suceder eso, el mundo no se podía caer y hubieses reído ante mi pregunta. O quizás hubieses dicho que las nubes nunca dejarían al mundo solo, que los sueños seguirían al mundo a cualquier lugar. Se que si hubiese escuchado eso, hoy no estaría escribiendo esto, porque no necesitaría escribirlo, simplemente te lo diría, me sentaría a tu lado, como es de costumbre en la tarde, y hablaríamos de la vida, hablaríamos del clima, de las noticias, hablaríamos de ti y de mi, de lo maravilloso que es vivir, y reiríamos al compás del canto de las aves, seria como una película, una de esas en que todos son felices al final, incluso los que hacen todo mal.

Pero no es así, y por eso no veo otra forma de agradecerte por estar conmigo todo este tiempo, también para pedirte perdón por no intentar que nos acercáramos más.

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